Querétaro, Qro 18 de Febrero . En el marco del primer aniversario del movimiento nacional por la dignificación del médico veterinario zootecnista, profesionales del gremio en Querétaro realizaron una guardia pacífica para visibilizar la violencia que enfrentan en el ejercicio de su profesión, así como para exigir condiciones seguras y respeto hacia su labor.
El movimiento surgió tras el asesinato del médico veterinario Héctor Hernández en febrero de 2025, hecho que generó indignación y dolor en la comunidad veterinaria del país. A un año de aquel suceso, el Colegio Estatal de Médicos Veterinarios de Pequeñas Especies de Querétaro presentó los resultados preliminares de un estudio que revela una problemática preocupante en la entidad.

De acuerdo con la investigación, el 70 por ciento de los veterinarios del estado ha sufrido al menos una agresión entre enero de 2025 y enero de 2026, con un promedio de dos incidentes por profesional. Las agresiones documentadas incluyen violencia verbal (65 %), amenazas (42 %), hostigamiento en redes sociales (41 %), acoso telefónico (30 %), daño a centros de trabajo (4 %) y agresiones físicas (3 %).
Además, el estudio evidenció una baja cultura de denuncia: solo el 11 % de los casos se reportó al número de emergencias 911 y apenas el 8 % derivó en denuncias ante la Fiscalía. Entre las razones para no denunciar destacan la percepción de que los incidentes no escalarán (55 %), el desconocimiento del proceso legal (20 %) y la falta de tiempo (15 %).
El gremio señaló que las agresiones suelen ocurrir cuando los pacientes llegan en estado crítico, existen expectativas irreales sobre los tratamientos, se consideran elevados los costos del servicio o no se acepta el fallecimiento del animal. También se destacó que, pese a que el 91 % de los veterinarios explica los riesgos de los procedimientos y el 80 % solicita consentimiento informado, los ataques continúan.

Otro dato alarmante es que el 70 % de los veterinarios ha considerado abandonar la profesión debido al desgaste emocional y el estrés crónico derivados de la violencia normalizada en su entorno laboral.
El colegio veterinario también alertó sobre la usurpación de la profesión, tras una denuncia formal en el municipio de El Marqués, e hizo un llamado a la ciudadanía para verificar que quienes atienden a sus mascotas cuenten con título y cédula profesional, a fin de garantizar la calidad del servicio y evitar riesgos para la salud animal.

Durante el evento, representantes de la Universidad Autónoma de Querétaro expresaron su respaldo al gremio y condenaron los actos de violencia, subrayando que la medicina veterinaria es una profesión esencial para la salud pública, la producción de alimentos y el bienestar de las familias.
Finalmente, los veterinarios exigieron a las autoridades estatales la creación de protocolos de actuación, mecanismos de denuncia accesibles y canales de acompañamiento institucional, además de promover una cultura de respeto, empatía y comunicación entre médicos veterinarios y responsables de mascotas.
“No podemos ejercer con miedo. La violencia no puede ser parte del ejercicio profesional veterinario”, señalaron en su posicionamiento.

