El Pueblito, Corregidora, Qro. – Bajo la sombra de los árboles del jardín principal y entre el bullicio de las familias que pasean los domingos, Ramón Ramírez mejor conocido como Capiro mantiene viva una tradición que lleva cuatro décadas sonando: la música como puente para unir a la gente.

Desde sus inicios con Los Hermanos Servín y después con Los Caprichosos de Santa María, Capiro descubrió que su verdadera vocación no era solo tocar percusiones, sino ambientar la vida de su comunidad con ritmo, concursos y alegría. Hoy, con su sonido propio, ha convertido el jardín principal en un punto de encuentro donde niños, jóvenes y adultos comparten música, baile y convivencia.
“Desde los 12 años me llamó la atención la música; crecí escuchando a Los Bukis, Rigo Tovar, la Sonora Santanera, la Sonora Dinamita. Toda esa época de oro que marcó a muchos”, recuerda Capiro con nostalgia. Con el tiempo no solo conoció de cerca a esas leyendas como el abrazo que alguna vez le dio Rigo Tovar, sino que atesoró en cassettes, discos y memorias USB cientos de canciones que forman parte de su vida.

Pero más allá de su gusto personal, lo que mueve a Capiro es ver sonreír a la gente:
“Me gusta venir aquí al jardín principal a alegrar los corazones. Los domingos hacemos concursos de baile, karaoke, juegos para niños… Es un espacio para todos.”
Este domingo 24 de agosto, el jardín principal de El Pueblito volverá a llenarse de música y convivencia. Habrá concursos, regalos y la participación de comerciantes locales que apoyan esta iniciativa para dar vida al corazón del pueblo.
“Quiero invitar a todos a que vengan, a que se unan a esta fiesta. La música es para compartirla”, concluye Capiro, con la sencillez de quien no busca reflectores, sino seguir haciendo lo que ama: poner a bailar y cantar a su gente.